Más de 30 años en el sector
Una empresa familiar que lleva más de tres décadas instalando climatización y chimeneas en viviendas y negocios.
Empresa familiar

Por agua o eléctrico · Obra nueva y reforma
Instalamos y mantenemos suelo radiante por agua y eléctrico en viviendas y negocios: calor uniforme desde el pavimento, paredes libres de radiadores y, con bomba de calor reversible, también frescor en verano.

Clima Difusión
El suelo radiante es un sistema de calefacción que reparte el calor de manera homogénea a través de una red de tuberías plásticas o de cableado instalada bajo el pavimento de tu casa o de tu local. El calor sube desde todo el suelo, sin radiadores a la vista y sin corrientes de aire; y si se alimenta con una bomba de calor reversible, el mismo sistema también refresca en verano.
En Clima Difusión llevamos más de 30 años en el sector y nos encargamos de la instalación y el mantenimiento de suelo radiante, tanto por agua como eléctrico, en viviendas y negocios. Lo recomendamos sobre todo en obra nueva o rehabilitación, cuando el suelo se levanta igualmente y el sistema se puede diseñar desde el principio.
Pensamos la climatización de la casa en conjunto: el suelo radiante por agua se alimenta con una caldera de gas, con aerotermia o con geotermia, y convive bien con el aire acondicionado, con las placas solares o con una chimenea calefactora.


Respuesta rápida
El suelo radiante calienta la casa desde el pavimento con circuitos de agua o con resistencias eléctricas, sin radiadores a la vista. El de agua se alimenta de una caldera, de aerotermia o de geotermia y, con bomba de calor reversible, también refresca. Conviene en obra nueva o rehabilitación. En Clima Difusión lo instalamos y mantenemos.
Actualizado: octubre 2026
| Tipos | Por agua (circuito cerrado de tuberías) o eléctrico (cable o malla calefactora) |
|---|---|
| Fuentes de calor del de agua | Caldera de gas, aerotermia o geotermia; también una chimenea calefactora con paila |
| ¿Refresca en verano? | El de agua, sí, con bomba de calor reversible y control de humedad; el eléctrico, no |
| Cuándo conviene | Obra nueva o rehabilitación, cuando se levanta el suelo |
| Temperatura del agua | Baja, muy por debajo de la de un radiador convencional |
| Pavimentos | Cerámica y piedra transmiten mejor; madera, solo si es apta para suelo radiante |
| Mantenimiento | Presión, purgado, colector y fuente de calor |
| Nuestro servicio | Instalación y mantenimiento, por agua y eléctrico |
| Presupuesto | Sin compromiso, según metros, sistema y tipo de obra |
Por qué Clima Difusión
Una empresa familiar que lleva más de tres décadas instalando climatización y chimeneas en viviendas y negocios.
Empresa familiar
No hay un sistema mejor para todo: te recomendamos el que encaja con la superficie, la altura disponible, la fuente de calor y el uso de la vivienda.
Instalamos y mantenemos los dos sistemas
El suelo radiante por agua trabaja con caldera de gas, aerotermia o geotermia, y puede recibir el apoyo de una chimenea calefactora con paila.
Caldera, aerotermia, geotermia o chimenea calefactora
El calor sale de toda la superficie del suelo: sin zonas frías, sin radiadores que condicionen la decoración y sin ruido de ventiladores.
Sin radiadores a la vista
Al trabajar con agua a baja temperatura, el sistema saca más partido de las calderas de condensación y, sobre todo, de las bombas de calor.
Pensado para trabajar con aerotermia
Revisamos el circuito, el colector y la fuente de calor, y ofrecemos contratos de mantenimiento para instalaciones de climatización y calefacción.
Contratos de mantenimiento
Funcionamiento
En lugar de calentar el aire desde un punto concreto, como hace un radiador, el suelo radiante convierte todo el pavimento en un emisor de calor a baja temperatura. El calor sube de forma uniforme y se reparte por toda la estancia, de los pies a la cabeza.
En el sistema por agua, una fuente de calor —caldera, aerotermia o geotermia— calienta el agua de un circuito cerrado. Un colector la reparte por varios circuitos de tubería, normalmente uno por estancia, que van embebidos en una capa de mortero sobre un panel aislante. No es el agua caliente sanitaria de los grifos: es un circuito de calefacción independiente.
En el sistema eléctrico, el calor lo producen cables o mallas calefactoras colocados bajo el pavimento y conectados a un termostato. Responde más rápido y la obra es más sencilla, pero el coste de uso suele ser más alto.
Un termostato por zona controla cada estancia. Como el suelo acumula calor, el sistema tiene inercia: tarda en arrancar y mantiene la temperatura estable, así que rinde mejor con un uso continuo y bien programado.
Pavimento. Cerámica, piedra o madera apta para suelo radiante.
Mortero de difusión. Envuelve los tubos y reparte el calor de forma uniforme.
Tubos del circuito. Agua en circuito cerrado y a baja temperatura.
Panel aislante. Sujeta los tubos y evita que el calor se pierda hacia abajo.
Banda perimetral. Absorbe las dilataciones del mortero junto a las paredes.
Forjado. La base sobre la que se monta todo el sistema.
Tipos
Hay dos grandes familias de suelo radiante. La elección depende de la superficie que quieres climatizar, de la altura que admite el suelo, de la fuente de calor disponible y de cómo vas a usar la vivienda.
Es la modalidad más extendida. El agua circula por tuberías plásticas bajo el suelo a baja temperatura, lo que reduce el consumo y la convierte en una opción eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
Pide una inversión inicial mayor y algo más de altura de obra, por eso la recomendamos en viviendas o locales de nueva construcción o en plena rehabilitación. Es la única que, con una bomba de calor reversible, también puede refrescar.
Utiliza un cableado conductor o mallas calefactoras distribuidos por toda la superficie, bajo el pavimento. La instalación es más sencilla y de menor espesor, y la inversión inicial es menor.
A cambio, consume más electricidad, lo que puede traducirse en facturas más altas. Encaja en superficies pequeñas o de uso puntual —un baño, una habitación— y en reformas en las que no se puede ganar altura. No refresca en verano.
| Característica | Por agua | Eléctrico |
|---|---|---|
| Cómo genera el calor | Agua caliente en un circuito cerrado de tuberías | Cables o mallas calefactoras |
| Fuente de energía | Caldera de gas, aerotermia o geotermia | Electricidad |
| Inversión inicial | Mayor | Menor |
| Coste de uso | Más bajo, sobre todo con bomba de calor | Más alto |
| Obra | Más espesor: panel aislante, tubos y mortero | Poco espesor; encaja en reformas |
| Refresca en verano | Sí, con bomba de calor reversible | No |
| Dónde encaja mejor | Viviendas enteras, obra nueva y rehabilitación | Baños, estancias sueltas y reformas parciales |
Fuentes de calor
El suelo radiante es el emisor; el calor lo produce otro equipo. Estas son las fuentes más habituales y lo que aporta cada una.
Una caldera de gas natural calienta el agua mediante la combustión del gas y la impulsa por las tuberías. Las calderas de condensación aprovechan muy bien la baja temperatura que pide el suelo radiante.
Una bomba de calor aprovecha la energía del aire exterior para dar calefacción y, si es reversible, también refrigeración. Es compatible con el suelo radiante y con radiadores de baja temperatura.
Extrae el calor del subsuelo con un circuito de tuberías enterradas que da calor en invierno y frío en verano. Es de las fuentes más eficientes, pero necesita una captación en el terreno.
Una chimenea de leña con paila calienta agua mientras está encendida y puede aportar ese calor al circuito, combinada con otra fuente de apoyo.
Ver chimeneas de leñaAerotermia
La aerotermia con suelo radiante es una combinación muy habitual en obra nueva, y tiene una explicación técnica: una bomba de calor rinde mejor cuanto más baja es la temperatura del agua que tiene que producir, y el suelo radiante es precisamente el emisor que trabaja a menor temperatura.
Si la bomba de calor es reversible, el mismo circuito sirve para calefacción en invierno y refrigeración suave en verano. Y si la vivienda tiene placas solares, parte de la electricidad que consume la bomba de calor puede salir de tu propio tejado.
¿Compensa frente a una caldera de gas? Depende del aislamiento de la vivienda, de los metros, del uso y de los precios de la energía en cada momento. No damos cifras de ahorro genéricas: lo valoramos con los datos de tu obra antes de recomendarte una opción u otra.

Frío y calor
Un suelo radiante refrescante hace circular agua fresca por los mismos tubos durante el verano. Necesita una fuente reversible —una bomba de calor por aerotermia o geotermia— y un control que mantenga el agua por encima del punto de rocío, para que no aparezca condensación en el pavimento.
No exactamente. El suelo refrescante baja la temperatura de forma suave y silenciosa, sin corrientes de aire, pero no deshumidifica. En días muy húmedos o en estancias con mucho sol se suele complementar con aire acondicionado o con un deshumidificador.
El suelo radiante eléctrico solo da calor: no puede refrescar. Si quieres frío y calor con un único sistema en el suelo, la opción es el suelo radiante por agua con bomba de calor reversible.
Obra nueva o reforma
La instalación de suelo radiante es más sencilla cuando se plantea desde el proyecto: en obra nueva se prevé la altura del aislante, los tubos y el mortero, y se elige la fuente de calor al mismo tiempo.
En una reforma también se puede instalar, sobre todo si se levanta el pavimento. Hay que estudiar la altura disponible —puertas, escaleras, encuentros con otras estancias—, el estado del forjado y el aislamiento. Cuando la altura es muy justa existen sistemas de bajo espesor, y el suelo radiante eléctrico es una alternativa para estancias concretas.
Si estás planteando una reforma integral, es el momento de decidirlo: con el pavimento nuevo ya colocado, deja de tener sentido.
| Aspecto | Suelo radiante | Radiadores |
|---|---|---|
| Reparto del calor | Uniforme, desde todo el suelo | Desde puntos concretos de la pared |
| Temperatura del agua | Baja | Más alta en los radiadores convencionales |
| Espacio en paredes | Paredes libres | Ocupan pared bajo ventanas o en pasillos |
| Obra | Hay que levantar o recrecer el suelo | Se cuelgan en la pared; obra menor |
| Respuesta | Lenta y estable; ideal para un uso continuo | Rápida; útil para un uso intermitente |
| Frío en verano | Posible, por agua y con bomba de calor reversible | No |
| Con aerotermia | La combinación natural | Mejor con radiadores de baja temperatura |
Suelo radiante y chimenea
El suelo radiante mantiene una temperatura estable en toda la casa; una chimenea o una estufa aporta calor rápido y el fuego a la vista. Son complementarios.
Las chimeneas calefactoras dan un paso más: incorporan una paila o depósito de agua que se calienta con el uso normal de la chimenea y puede alimentar los radiadores o el suelo radiante. Las instalamos combinadas con otras fuentes de energía, como el gas, el gasoil, la energía solar, la geotermia o el pellet.
Estas son algunas chimeneas y estufas que hemos instalado. Puedes ver más en nuestro portafolio de chimeneas de leña.

Estufa tipo casete con bancada de hierro fabricada a medida, colocada en esquina y con visión frontal.
Ver el proyecto
Estufa de leña con leñero inferior en un salón con suelo de barro cocido y salida a la terraza, con el tubo de salida de humos a la vista.
Ver el proyecto
Una estufa de pellet se maneja con mando o panel, de forma muy parecida a un aire acondicionado, y calienta una o dos estancias.
Ver el proyectoInstalación
Una instalación de suelo radiante bien hecha empieza antes de tender el primer tubo: en el cálculo de los circuitos y en la preparación de la base.
Los metros a climatizar y el uso de cada estancia definen el número de circuitos y las zonas de termostato.
Cuánto se puede recrecer el suelo, el nivel del forjado y los encuentros con puertas y escaleras deciden el sistema.
Si trabajará con caldera, aerotermia, geotermia o electricidad, y si además se quiere frío en verano.
El acabado tiene que ser apto para suelo radiante: la cerámica y la piedra transmiten mejor el calor que la madera gruesa o las alfombras.


Estas son las fases habituales de la obra, de la base al primer encendido.
Se limpia y nivela el forjado y se colocan la banda perimetral y el panel aislante.
Se tienden los tubos sobre el panel y se conectan al colector, normalmente un circuito por estancia.
Se comprueba la estanqueidad del circuito con presión y se vierte el mortero que cubre los tubos.
Con el mortero curado se coloca el pavimento y se arranca el sistema de forma progresiva, con los termostatos conectados.
Mantenimiento
El mantenimiento del suelo radiante por agua es sencillo, pero conviene no olvidarlo: revisar la presión del circuito, purgar el aire, comprobar el colector y el caudal de cada circuito y mantener al día la fuente de calor, ya sea una caldera o una bomba de calor.
Con los años, en algunos circuitos se acumulan lodos que reducen el paso del agua y hacen que una estancia caliente menos. La limpieza técnica de suelo radiante consiste en hacer circular agua a presión y un producto de limpieza por cada circuito y añadir después un inhibidor que protege la instalación.
El suelo radiante eléctrico apenas necesita mantenimiento más allá de revisar los termostatos. Para instalaciones de climatización y calefacción ofrecemos contratos de mantenimiento: pregúntanos por el tuyo.
Presupuesto
No damos un precio cerrado por metro cuadrado sin ver la obra, porque dos instalaciones con los mismos metros pueden ser muy distintas. Estos son los factores que más lo mueven:
Con estos datos te preparamos un presupuesto sin compromiso a medida de tu obra.
Es el mejor momento para decidir la calefacción: con el suelo abierto, el suelo radiante se integra sin rehacer nada. Cuéntanos qué obra tienes entre manos y te asesoramos sobre el sistema que mejor encaja.
Preguntas frecuentes
Las dudas que más nos plantean sobre el suelo radiante, respondidas de forma directa.
El suelo radiante convierte el pavimento en un emisor de calor a baja temperatura. En el sistema por agua, una caldera, una aerotermia o una geotermia calienta el agua de un circuito cerrado que un colector reparte por tubos bajo el suelo; en el eléctrico, el calor lo dan cables o mallas calefactoras. El calor sube de forma uniforme por toda la estancia.
El de agua necesita más obra y más inversión inicial, pero su coste de uso es más bajo, sobre todo con bomba de calor, y puede refrescar en verano. El eléctrico se instala con menos espesor y cuesta menos de entrada, pero consume más electricidad y solo da calor. El de agua encaja en viviendas enteras; el eléctrico, en baños o estancias concretas.
Sí, si es por agua y está conectado a una bomba de calor reversible, como la aerotermia o la geotermia: en verano circula agua fresca por los mismos tubos. Hay que controlar la temperatura para no llegar al punto de rocío y evitar condensaciones. El frío es suave y no deshumidifica, así que a veces se complementa con aire acondicionado. El eléctrico no refresca.
Depende de los metros cuadrados, del tipo de sistema (por agua o eléctrico), de la fuente de calor, de si es obra nueva o reforma y del control que quieras en cada estancia. Por eso no damos un precio por metro cuadrado sin ver la obra: con esos datos te preparamos un presupuesto sin compromiso a medida.
Sí, sobre todo si la reforma ya levanta el pavimento. Hay que comprobar la altura disponible, el estado del forjado y los encuentros con puertas y escaleras. Si la altura es justa existen sistemas de bajo espesor, y el suelo radiante eléctrico es una alternativa para estancias concretas. Lo ideal es decidirlo al principio de la obra, antes de elegir el pavimento.
Si la reforma levanta el suelo, el suelo radiante da un calor más uniforme, deja las paredes libres y trabaja a baja temperatura, lo que encaja con la aerotermia. Los radiadores piden menos obra y responden más rápido, mejor para un uso intermitente. En una reforma integral con pavimento nuevo, el suelo radiante suele ser la opción más cómoda; en una reforma parcial, los radiadores.
A menudo sí, porque la bomba de calor rinde mejor con el agua a baja temperatura que pide el suelo radiante y, si es reversible, también da frío en verano. Pero depende del aislamiento, de los metros, del uso y de los precios de la electricidad y del gas. No damos cifras de ahorro genéricas: lo valoramos con los datos de tu vivienda.
La geotermia aprovecha la temperatura estable del subsuelo con un circuito de tuberías enterradas y es de las fuentes más eficientes para alimentar un suelo radiante, en invierno y en verano. A cambio, necesita una captación en el terreno, con perforaciones o colectores enterrados, y una inversión inicial alta. Tiene sentido en casas con terreno, en obra nueva o en grandes rehabilitaciones.
El de agua necesita revisar la presión, purgar el aire, comprobar el colector y los caudales y mantener la fuente de calor. La limpieza técnica se hace cuando los lodos acumulados reducen el paso del agua: se limpia cada circuito con agua a presión y un producto específico, y se añade un inhibidor. El suelo radiante eléctrico apenas requiere mantenimiento.
Es el distribuidor del sistema por agua: recibe el agua de la fuente de calor, la reparte por los distintos circuitos, normalmente uno por estancia, y recoge el retorno. Suele ir en un armario empotrado y permite equilibrar el caudal de cada circuito, purgar el aire y cerrar zonas. Los termostatos actúan sobre él para controlar cada estancia.
Lo recomendable es un termostato programable por estancia o por zona, que actúe sobre los cabezales del colector. Como el suelo tiene mucha inercia, conviene programar horarios estables en lugar de encender y apagar a menudo. Si el sistema también refresca, hace falta un control con sonda de humedad que evite condensaciones en el pavimento.
Sí. Las chimeneas calefactoras incorporan una paila o depósito de agua que se calienta con el uso normal de la chimenea y puede alimentar radiadores o suelo radiante, combinadas con otras fuentes como el gas, el gasoil, la energía solar, la geotermia o el pellet. Para el suelo radiante se suele añadir un depósito de inercia, que acumula el calor, y una válvula mezcladora que baja el agua a la temperatura que pide el suelo.
Los que mejor transmiten el calor son la cerámica, el porcelánico y la piedra natural. También se puede colocar madera, tarima o laminado, siempre que el fabricante los declare aptos para suelo radiante y tengan poco espesor. Las alfombras gruesas y los pavimentos muy aislantes reducen el rendimiento, porque frenan el paso del calor hacia la estancia.
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